Primer cumpleaños de Celia

Hoy nuestro blog se convierte en regalo. Es el primer cumpleaños de Celia y queremos celebrarlo por todo lo alto. Parece mentira que ya haya pasado un año desde que fotografiábamos a su madre aún embarazada y ahora esta pequeña anda ya por aquí sin parar de reír y jugar.

Sesión de cumpleaños en fotografía infantil

Para este momento tan especial, y como no podía ser de otro modo, preparamos una sesión de fotos en los jardines de una casita de campo de la familia. Los detalles bonitos, como la guirnalda de tela, los preparó su madre. Un atrezzo hand-made muy resultón y perfecto para este tipo de sesiones. La luz de la tarde, el ambiente campestre y las canciones que nos marcamos para que la niña no dejara de reír, hicieron el resto.

Además de los detalles decorativos, quisimos añadir algo que no puede faltar en ningún cumpleaños: la tarta. Es algo que suele funcionar muy bien para la fotografía con niños. Los padres permiten que los peques se ensucien todo lo que quieran, pueden meter las manos en el pastel e incluso los pies si se atreven y esto da mucho juego para los retratos.

Esta pequeña nos regaló momentos preciosos y entrañables de los que hoy hacemos una selección para que entre todos podamos decir:

¡Feliz Cumpleaños Celia!

Celia en un plano sentada sobe la manta y con un pétalo de rosa sobre la cabeza. De fondo el jardín y la guirnalda de colores
Celia muy pensativa mirando a la cámara y con un poco de nata del pastel en la cara
La pequeña que cumple años sonríe delante de la cámara en su sesión de fotografía infantil. Primer plano de la niña en el que se ve al fondo la guirnalda de colores en el jardín
Primer plano de la pequeña bajo el sauce. Se le ve manteniendo algunas mariposas de la guirnalda. Contraluz con colores verdes y llamativos
La pequeña sonriendo bajo el árbol sentada sobre un banco y jugando con una guirnalda de mariposas

Esperando a Marta

Rafa y Cristina están esperando a Marta. Su nacimiento se prevé para mediados de este mes de junio y, en estos últimos días de la recta final, los futuros padres se sienten muy ilusionados y contando los minutos que les quedan para conocer a su hija.

Esta sesión de fotos de embarazo decidimos hacerla en dos partes, una en su casa en Almendralejo y otra en Medina de las Torres. En  este último caso, aprovechamos el día de San Isidro y nos escapamos hasta la localidad de la que ambos son naturales.

Durante esta festividad la mayoría de los pueblos extremeños salen al campo para celebrar el día del patrón así que fue una excelente oportunidad para recorrer la localidad con la placidez de tener las calles para nosotros.

Cristina estuvo espléndida, guapa y con mucha energía. Ambos fueron muy hospitalarios e hicieron de excelentes guías por las zonas más emblemáticas de la localidad.

Un entorno excepcional que nos permitió disfrutar de una tarde agradable en buena compañía.

Cristina sonríe en una de las imágenes realizadas en la sesión de embarazo en su casa en Almendralejo
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Últimos retratos de la sesión de fotos de embarazo a orillas del río
Los padres durante un descanso al atardecer abrazándose y sintiendo la brisa fresca
Imagen vertical de la futura mamá sentada, sujetando su barriga con los ojos cerrados y relajada
Rafa y Cristina esperando el atardecer junto a la Torre de los Moros de Medina de las Torres

Fotografía de bebés: Siguiendo a Celia

Estamos en el mismo lugar donde hace un año fotografiábamos a la futura mamá en sus 36 semanas de embarazo. Tras el nacimiento de la niña vinieron más momentos importantes para ellos y nosotros los hemos vivido de cerca con nuestra cámara.

Este mes de mayo celebramos que llevamos un año siguiendo a Celia y lo hacemos con una sesión en el campo.

Celia ya tiene 10 meses. Ya no duerme tanto como antes, no para quieta y su mirada se interesa por todo. Atrás hemos dejado la fase de fotografiarla dormida buscando poses mientras ella descansaba plácidamente y muy pronto tendremos que correr tras sus pasos para poder hacerle alguna foto.

Por ahora, es suficiente con tenerla entretenida mientras cantamos y hacemos el ganso junto a su madre. Este es el resultado de la sesión en el campo con Carmen y Celia.

Retrato de Celia y su madre tumbadas sobre una manta en un paisaje en el campo casi idílico
Abrazo de la madre a su hija en formato vertical. Ambas vestidas de blanco en el capo en un contraluz ligero y suave
Carmen y Celia tumbadas en el campo. Blanco y negro
Celia, cae el sol
Celia jugando con las flores
Celia mira a su madre, en blanco y negro
Celia
Celia sonríe y hace gracias a la cámara mientras su madre la sostiene en brazos

Nostalgia

Hoy estoy recordando el curso que hice a principios de año: Un Paseo Por lo Invisible. La inspiradora y creativa Mònica Bedmar nos enseñó a mirar y a ver la belleza en lo cotidiano. A buscar los sentimientos escondidos y las ideas que nos evoca lo que nos rodea.

A través de sus palabras e historias hemos conocido autores y referencias en diferentes ámbitos. Hemos buscado las luces y las sombras que se esconden en nuestro interior.

El día a día tiende a ser superficial y rutinario. Si no lo alimentas con momentos de inspiración y creatividad corres el riesgo de dar la espalda a esa parte de ti que funciona como el motor de tu vida.

La música ha sido una constante durante todo el curso. Mònica selecciona con gusto canciones que acompañan a cada paseo.

Paseos en los que afloran sentimientos escondidos y a aprendes a mirar en otra dirección y salir fuera de tu círculo habitual. A veces esto puede servir para encontrar lo que andabas buscando.

Este curso es más de volar que de memorizar.

Gracias Hello! Creatividad por vuestras propuestas tan interesantes y por vuestro derroche de entusiasmo y a Mònica por compartir con nosotros momentos tan sinceros y mostrarnos lo invisible.


La zona de confort

La zona de confort es ese lugar donde nos sentimos emocionalmente seguros, cobijados y protegidos. Es un espacio mental que se reduce a lo seguro, a lo habitual y a lo que requiere menos esfuerzo.

Esta zona de confort se extrapola a muchos ámbitos. Cualquiera al que le guste la fotografía seguro que ha dejado de hacer fotos en algún momento porque ha pensado que era más cómodo no llevar la cámara encima o porque simplemente le daba vergüenza llamar la atención. A mí me pasa.

Salir de tu zona de confort a veces puede hacerte sentir como si saltaras al vacío desde una terraza con la diferencia de que lo que te encuentras al final del vuelo no suele ser el suelo. Lo más probable es que te reencuentres con tu vida y con el premio de empezar a vivirla.


Otoño, lluvia y orden

He comenzado septiembre intentando poner orden en mis carpetas de fotos. Llevaba varios meses acumulando imágenes que estaban pendientes de revisar y ordenar. Tras casi perder un disco duro, borrar copias de seguridad y pensar que había perdido los archivos originales de algunas fotos puedo decir que pronto tendré bien ordenada toda la biblioteca fotográfica. Estas últimas tardes grises y lluviosas, como la de hoy, están ayudando a que me quede trabajando en ello.

Hoy he seleccionado para el blog unas fotos de esas que se habían quedado sin destino. Las hice en una de mis pruebas de la Fuji x20. He estado todo el verano saliendo a hacer fotos con esta cámara. Por su tamaño y peso es perfecta para llevar de viaje y la calidad fotográfica es excelente.

Son imágenes de la casa de mis abuelos que viven en un pueblecito a pocos kilómetros de Mérida, llamado Villagonzalo

Imagen de unos membrillos en el árbol tostándose al sol
Buganvilla en el patio de la casa del pueblo
Racimo de uvas blancas cuelgan de la parra del pueblo
Detalle de las herramientas del taller viejo del abuelo
Detalle de una lápara de metal con dos cisnes dorados y una tulipa blanca
Detalle de un mueble antiguo de la casa del pueblo

Y yo sigo con mi tarea de poner orden y concierto.
Feliz tarde de lunes.


Elige un día para ser feliz

El otro día leí la frase que escribió una amiga en las redes sociales: ¿Por qué para ser feliz hace falta no saberlo? Esta pregunta podría dar respuesta a muchas otras preguntas: ¿Qué es la felicidad? ¿Qué se necesita para ser feliz?

Me vienen a la cabeza muchas palabras para responderme a mí misma a estas preguntas. También pienso en la necesidad de desconectar para volver a conectar con lo que realmente “parece” importante.

Pienso en el amanecer, en el atardecer y en cuántas ocasiones he deseado que el día por fin acabara y en todas aquéllas mañanas sin querer salir de la cama para no afrontar otro día.
Mientras sueñas con tiempos mejores, con una vida mejor, con un trabajo mejor, con una casa mejor, con tener las mejores “cosas”. Mientras planificas algo que es imposible planificar. Mientras todo eso sucede, tu vida pasa por delante y se marcha para no volver. Resulta que la vida es aquello que sucede mientras la estás planeando.

¿Sabemos qué queremos hacer? ¿Cómo queremos vivir? ¿Qué es lo que realmente nos gusta? ¿Cuáles son nuestras necesidades reales?

Hace más de 6 meses que dejé de ver la televisión. Un día mi marido, desconectó la antena. Ahora tan sólo vemos cine o algunas series inglesas y americanas en versión original. No solía ser así antes: telediarios, anuncios, programas basura… un bombardeo constante.

El siguiente paso: que mi mente desconecte para conectar con una buena lectura, que mi cuerpo respire durante un paseo al atardecer, que mis ojos observen a través de mi cámara de fotos un amanecer y que éste permanezca en el recuerdo para siempre.

No quiero necesitar nada. No quiero tener prisas. No quiero dejar de disfrutar. No quiero hacerme daño sin más. Quizás mañana no me de cuenta de nada y tan sólo sea feliz. Aunque sea por un instante. Puede merecer la pena.

Una joven sonríe mirando al cielo mientras lleva un paraguas en su mano
Mi amiga Mercedes, de paseo fotográfico por el parque