La luz de Berlín

He vuelto, ¡por fin!
He vuelto al blog.

Esto no podía seguir así. Tener un blog desatendido es como tener una planta sin regar así que estoy tratando de organizarme mejor y de volver con fuerza a contar historias, viajes y experiencias que es algo que me encanta.

Quien me sigue en Instagram sabrá que soy una enamorada de la luz de Berlín, de su ambiente, de su estética, así que no se me ocurrió mejor manera de reinaugurar mi blog que dando un paseo por sus calles.

Pasillo de arcos con una interesante luz y contrastes en el barrio de Prenzlauer Berg

La he visitado tres veces. La última fue este pasado septiembre y ya tengo ganas de volver.

Cuando el avión de regreso a España despegaba del Aeropuerto de Schönefeld mi ojos vidriosos dejaron caer un par de lagrimitas.

Estar allí me recarga tanto las pilas que me he propuesto visitarla, al menos, una vez al año.
Además, cuanto más la conozco, más me doy cuenta de la cantidad de cosas que me quedan aún por conocer de la ciudad.

Coches clasicos en Berlin y bicicletas por el carril bici

Belín es enorme aunque, realmente, no lo parece porque tiene la capacidad de acogerte y hacerte sentir confortable, a pesar de las bajas temperaturas que se soportan por allí.

También es una ciudad muy interesante a nivel arquitectónico. De muchos contrastes, multicultural, asequible, con un transporte público excelente, con mucha conciencia ecológica y una gran variedad de propuestas para todos los gustos.

En esta última visita nos hemos salido de las rutas más turísticas para disfrutar de las zonas menos frecuentadas por los visitantes que, hemos comprobado, cada vez son más.

Desde Rosenthaler Strasse, Mitte, donde tenemos ya nuestro campamento base, pasando por Prenzlauerberg, Neukölln, Honeschönhausen hasta la zona más al sur como es Tempelhof y su aeropuerto urbano con explanadas infinitas. ¡Espérame Berlín! Volveré pronto.

Imagen desde arriba de nuestra mesa con te, cafe y banana bread en Haferkater en Berlin
Vista a la entrada de Daluma, llena de plantas y con luz confortable en una mañana gris y lluviosa en Berlin
Monumento conmemorativo de la resistencia alemana. Gedenkstätte Deutscher Widerstand
Monumento conmemorativo de la resistencia alemana. Gedenkstätte Deutscher Widerstand

Diciembre en la ciudad

El otoño por en nuestra ciudad suele retrasarse.
Mientras los viñedos comienzan a secarse y a morir entre octubre y noviembre, en los parques y calles no empieza a sentirse con intensidad hasta más tarde.
Este año, el otoño, ha sido especialmente caluroso. No hemos tenido tormentas, ni lluvia ni el viento habitual de esta época así que las hojas y árboles han estado un poco perezosos.
Diciembre en la ciudad o mantos de hojas cubriendo las calles de ocres y granates.

A los pies de los árboles de cualquier calle se puede observar la bonita escena en tonos ocres y verdosos de sus hojas en el suelo

El aire arrastra las hojas formando formas, líneas y dibujos que contrastan con los colores del suelo, las baldosas y adoquines

Imagen del suelo del parque con el número ocho pintado cubierto de hojas de otoño

Una fuente de color oscuro arrastrando varias hojas granate que contrastan con el fondo

Las hojas en línea cubren toda la calle

Hojas de color magenta tostado sobre la rama de un árbol a punto de decir adiós


Excursión fotográfica a Alange

Durante la tarde del pasado 25 de diciembre decidimos escaparnos para hacer fotos buscando la puesta de sol en Alange. Para nuestra pequeña excursión fotográfica me acompañó la Canon EOS 6D con los objetivos fijos 50 mm f/1.8 y 28 mm f/1.8 de Canon.

Últimamente mi EOS 6D me acompaña a todos lugares y junto a la lente 50 mm f/1.8 forman un equipo fotográfico perfecto para casi cualquier situación.

La EOS 6D es una cámara de formato completo o también llamada de sensor full frame. Esto marca bastante la diferencia con respecto a cámaras de gama un poco más baja cuyo sensor es CMOS APSC como la EOS 70D. Los sensores de las cámaras son los encargados de captar la luz que proviene del objetivo y convertirla en señales digitales o analógicas que se plasmarán como una fotografía. El formato del sensor determinará la calidad y sensibilidad de la fotografía. Esto quiere decir que un sensor de mayor tamaño tendrá la posibilidad de hacer fotos más grandes, de mayor calidad y con más resolución.

En la práctica, esta diferencia se puede notar al trabajar en condiciones de luz escasa. Cuando aumentamos los valores ISO en cámaras con sensores pequeños el incremento del ruido o grano en la imagen es mucho mayor que en cámaras con sensor full frame. Así que el sensor de formato completo permite aumentar la sensibilidad y capturar más luz afectando menos al ruido y obteniendo una mayor calidad de la imagen.

Cigüeña blanca sobre el nido en el campanario de una iglesia en Alange. Se observa el cielo poblado de nubes y un murete en la parte baja de la imagen
Fachada de un hotel en alange en temporada baja. La fachada luce de color crema y se ve un toldo amarillo y blanco echado sobre la puerta principal
El camino de subida al castillo de Alange es verde y está repleto de hojas amarillas y marrones.
Un detalle de la vista entre los muros de acceso al castillo de Alange
Algunas hojas amarillas y marrones sobre una roca en el camino de subida al Castillo de Alange
El sol casi se oculta a la derecha y todo en el plano destaca el embalse con algunas entrantes de tierra. Vista desde el cerro de la culebra

Todos sabemos que la fotografía es luz y si la fuente de luz no es la idónea debemos contar con un buen equipo fotográfico, sobre todo, como en mi caso que adoro la iluminación natural y trato de alejarme todo lo posible del flash y de focos de luz artificiales.

A medida que el sol iba descendiendo en el horizonte, la luz iba siendo cada vez más escasa así que a medida que avanzaba la tarde y cambiaba la luz, tuve que ir incrementando los valores ISO de mi cámara.

Subida al castillo de Alange. Imagen del camino lleno de hojas y árboles en entre las murallas de acceso a las ruinas
Uno de los accesos al castillo. ISO 800
Puesta de sol desde el cerro de la culebra en Alange. Se observa una parte de roquedo a la derecha y el embalse a la izquierda
Últimos momentos de sol desde el Cerro de la Culebra. ISO 1600
La luna aparece casi al caer la noche sobre las rocas del cerro de la culebra en alange
Durante el descenso nos cruzamos con la luna. ISO 6400

En cuanto a los objetivos hay que decir son una parte muy importante del equipo fotográfico. Un objetivo de calidad puede complementar perfectamente a una cámara de gama baja. Por contra, un objetivo de mala calidad puede hacer que tu cámara, aunque sea muy buena, no alcance el nivel fotográfico deseado. Recomiendo leer este post H!C de Marta Guillén.

El 50 mm f/1.8es un objetivo muy ligero pero muy luminosos y de calidad. Es una herramienta idónea para retratos porque es un teleobjetivo que te permite trabajar con aberturas pequeñas consiguiendo aislar al sujeto y desenfocar el fondo. A menudo yo lo utilizo también en fotografía de paisajes urbanos o de naturaleza. La distorsión de la imagen en este objetivo es muy leve y la visión que te ofrece es muy parecida al encuadre del ojo humano. Me gusta acotar las imágenes, aislarlas y contar sólo una parte de la historia dejando el resto para la imaginación.

Vista de Alange con las sierras al fondo y el embase a la derecha. Es un plano corto que acota una parte del pueblo.
Perspectiva de Alange con objetivo 50 mm f/1.8 de Canon
Perspectiva en un plano gran angular de Alange. Se observa el pueblo entero, las sierras al fondo y parte del embalse y cerro de la culebra
Panorámica de Alange con objetivo 28 mm f/1.8 de Canon

El 28 mm f/1.8 es un objetivo gran angular. Esto quiere decir que permite abarcar más panorámica. Es idóneo para la fotografía de paisajes o de lugares en los que quieres capturar un ángulo mayor de lo que te permiten los teleobjetivos. Cuanto más pequeño es el número de la lente gran angular más panorámica logrará capturar. El rango suele estar entre 10 mm y 35 mm. El 28 mm  f/1.8 de Canon es muy rápido al enfocar y aunque es más pesado que el 50 mm te da la opción de realizar fotografías visualmente más espectaculares tanto en retratos como en paisajes.

La tarde resultó ser bastante entretenida. Si os gusta la fotografía está claro que hay que salir a hacer fotos siempre que se pueda y estas excursiones son el momento idóneo para la práctica fotográfica.


Sepulcro Prehistórico Huerta Montero

El pasado diciembre dimos la bienvenida al invierno de una manera muy peculiar: celebramos el solsticio de invierno desde el Sepulcro Prehistórico Huerta Montero en Almendralejo.
Durante el amanecer del día más corto del año, el sol se cuela dentro de la tumba proyectando su luz durante, aproximadamente, una hora. Este momento, que sólo se puede presenciar una vez al año, es interpretado por los expertos como una ceremonia que se realizaba para ofrecer el sol nuevo a los difuntos. Este lugar mágico con miles de años de existencia que fue hallado por casualidad ahora se ha convertido en uno de los reclamos turísticos más llamativos de nuestra localidad y de Extremadura.

Imágenes tomadas con mi antigua Canon 6D junto con el objetivo 28mm f/1.8 de Canon.
El trípode y el objetivo de refuerzo 28-75mm f2.8 de Tamron completaron el equipo.

Detalle de las piedras del sepulcro huerta montero
Perspectiva de la puerta de acceso al sepulcro huerta montero
Ultimos minutos de luz del sol en el interior de huerta montero

Paseo #1. La ruta habitual

Hoy he comenzado a salir a pasear de la mano de Mònica Bedmar y Hello! Creatividad con el curso Un paseo por lo inivisible. Me espera toda una semana de buscar inspiración en lo cotidiano.

El paseo #1 me ha hecho reencontrarme con mi Fuji X20 por las calles de mi ciudad.

Vistas desde la calle de una terraza con ropa tendida
Vista desde el suelo de varios tendederos superpuestos en diferentes alturas de pisos con ropa tendida
La esquina de un letrero sobresale en la imagen junto a una farola.
El cielo azul con nubes blancas cruzado por varios cables de electricidad
Vista desde el suelo de dos árboles entrelazando sus ramas sin hojas en invierno
Las ramas de un árbol sin hojas aparecen por la parte izquierda de la imagen. A la derecha un poste de electricidad sostiene varios cables que cruzan el cielo

The Rincon Pio Sound

El domingo por la tarde nos acercamos a un lugar que teníamos ganas de visitar desde hacía tiempo: The Rincon Pio Sound (Don Benito). Este punto de encuentro cultural y musical está situado en un espacio de construcción industrial del polígono empresarial de la localidad. Un peculiar recinto donde un autobús rojo desguazado hace las veces de fachada y unas bicis antiguas sirven de decoración en la entrada.

Un desgüazado autobús urbano se sitúa justo a la entrada del bar. Alrededor la terraza con algunos clientes
La entrada al The Rincón Pío Sound está bien indicada con su rotulación indicando la parada.

En la parte baja del local se encuentra el bar que está rodeado por una terraza donde varias mesas invitan a sentarse a tomar algo y a conversar. El interior está decorado con una amplia colección de carteles de conciertos, revistas musicales y otra serie de muebles y objetos punk-vintage que le dan un aire atrevido y poco convencional.

La excusa de nuestra primera visita a The Rincón Pío Sound fue el concierto de Fajardo programado para aquella misma tarde. El local cuenta con una zona que sirve de sala de conciertos pero éste fue en la planta superior del edificio donde, al subir las escaleras nos encontramos con un acogedor e íntimo espacio con varias sillas, librerías y un sofá. Habíamos llegado al salón de la casa de alguien. Un salón con todo lo necesario para escuchar música en directo.

El directo de Fajardo fue desgarrador. Muy apropiado para aquella tarde sorprendente. Todo aquello, el sitio, el ambiente, la gente, la música… se convirtió en una manera muy interesante y totalmente inesperada de pasar la tarde de un domingo cualquiera.

Imagen del local The Rincón Pío Sound con la decoración, mobiliario y una ventana por donde entra luz leve
Detalle de una de las paredes del espacio The Rincón Pío Sound
Detalle del atrezzo de la zona del bar del espacio de Don Benito llamado The Rincón Pío Sound
Imagen del concierto de Fajardo en la parte superior de The Rincón Pío Sound
El público de The Rincón Pío Sound atiende y escucha el cantautor Fajardo

La ciudad invisible

Hace años que, mientras paseo por mi ciudad, no puedo dejar de ver detalles para fotografiar.
No es que Almendralejo sea una localidad bonita. No tiene monumentos significativos; los edificios y parques no destacan por su belleza o por estar especialmente cuidados. Sin embargo, es esto lo que me atrae más cuando salgo a hacer fotos. Aquí es difícil encontrar rincones que sean especiales a simple vista.

A principios de este año leí el post “Un paseo por lo invisible”, del blog Con Botas de Agua, y me di cuenta de que tenía que retomar la idea de fotografiar mi ciudad desde mi punto de vista; mirando donde nadie se para a mirar. De este modo comencé a salir a la calle, cámara en mano, para retratar aquellos sitios que ya había descubierto hacía tiempo pero que nunca había llegado a fotografiar.

Me di cuenta de que algunas fotos las había perdido porque la composición ya no era la misma de años atrás. El paisaje urbano cambia. Sin embargo también descubrí otros lugares que habían estado ocultos durante todo este tiempo.

Estas fotos son las primeras de la serie. A partir de ahora traeré al blog más lugares escondidos de mi ciudad invisible.

Perspectiva frontal de cuatro casitas de diferentes colores
Algunas calles están pintadas de manera original
Detalle de los azulejos tradicionales de una fachada de Almendralejo
Plano de una fachada del mercado local. Sólo se ven los cuadros y bloques de diferentes colores
Detalle de un letrero de pinturas que anuncia una antigua droguería
Detalles de las bonitas pinturas que adornan las paredes del mercado local

Una tarde de duatlón en febrero

El sábado 1 de febrero a las 15.30 salimos en coche hacia una localidad a 10 km de nuestra casa. Queríamos ver qué fotos surgían de una tarde de duatlón.

Aunque el sol escapaba tímidamente entre las nubes, en realidad hacía bastante frío y azotaba un viento infernal. Debía de ser por esto que los espectadores de la carrera eran tan sólo unos pocos. La tarde se prestaba más a pasarla al estilo “sofá y manta”. Pero esta esta vez no iba a poner excusas para salir de prácticas fotográficas. La luz era muy agradable y aunque el tiempo era desapacible me apetecía pasar un rato haciendo fotos.

Antes de comenzar la prueba los corredores deben depositar su material (bicicleta y accesorios) en la zona de boxes, donde existe un lugar reservado para cada uno de ellos. Una vez se da la salida los participantes realizan un primer segmento de carrera a pie tras el cuál entran en boxes para coger su bici y comenzar el segundo segmento de ciclismo. Al terminar el recorrido en bicicleta regresan para cambiarse y correr el último tramo a pie hasta la meta.

Durante, estos cambios de segmentos a los que se les llama transiciones, logré capturar algunas instantáneas de las salidas en bici. Uno tiene que ser rápido para seguir con la cámara a los corredores porque si estás despistado o has escogido un mal sitio para ver la prueba corres el riesgo de perder el “retrato-recuerdo” del amiguete, de la hermana o del marido. Este no fue mi caso, ya que precisamente no quería fotografiar a ningún participante en particular, de hecho me quise centrar más en los detalles impersonales de la carrera.

El recorrido en bicicleta suele realizarse por caminos o carreteras lejos de donde está el público así que aproveché esos momentos para hacer fotos de la parte tranquila de la prueba. En realidad, cualquier cosa es susceptible de ser capturada por la cámara, todo depende de la visión del que está detrás de ella.

Tras la última transición y una vez llegaron los primeros corredores a la meta decidimos que nuestra tarde de prácticas fotográficas deportivas y de viento mortal había concluido así que cogimos la salida, a toda prisa, para subirnos en nuestro coche y conducir hasta casa en busca de un té bien calentito y un sofá con manta incluída.

Paisaje de un pequeño cerro con unos niños que están viendo la prueba deportiva.
Detalle de una furgoneta con fundas de asientos floreadas
El sol del atardecer cae tímido entre las nubes