Fotografiar a la luz del día

El primer paso antes de poner el pie en la calle para salir a hacer fotos es conocer la luz de la vamos a disponer. La hora del día a la que hagamos la foto determinará la calidad creativa de la imagen.

Hay momentos del día que son mejores que otros para realizar fotografías en exteriores. La luz cambia desde que sale el sol hasta que se oculta por la tarde. También cambia en relación a la estación del año y a la climatología, y esto afecta directamente a la fotografía independientemente del tipo de cámara que tengamos.

Las luces del amanecer y del atardecer ofrecen matices de color más cálidos, realzan texturas y crean sombras y volúmenes. Los momentos del día en los que podemos disfrutar de esta luz suelen ser hasta dos horas después de que amanezca y desde dos horas antes de que se ponga el sol. Salir a hacer fotos durante estos momentos del día puede ser la mejor elección para conseguir imágenes diferentes y de calidad.

cigüeña blanca (ciconia ciconia) sobre su nido con la luz del atardecer
Formas, volúmenes y color de las ramas del árbol al atardecer

Por contra, la luz durante las horas centrales del día es brusca y dura. Es una luz plana que genera grandes contrastes e imágenes frías. Siempre que se pueda, sobre todo en fotografía urbana y de paisajes, hay que intentar evitar estas horas del día.

Qué sucede si no nos queda más remedio que salir a hacer fotos a horas en las que la luz no es la más idónea para ello.

Hay eventos especiales en los que no depende de nosotros elegir la hora. Si estamos realizando un reportaje social o estamos haciendo de reporteros con nuestro Iphone durante alguna celebración, siempre que podamos vamos a tratar de elegir la ubicación para tomar la fotografía. Lo mejor es buscar una zona en sombra bajo un edificio o bajo los árboles de un parque para ubicar a la gente que vamos a retratar. Nos aseguraremos además de que todos los sujetos queden bajo la sombra de manera uniforme y no haya ningún rayo de sol que incida directo sobre alguno de ellos. Con mucha seguridad, esto podría estropear la foto. Estos consejos pueden aplicarse a cualquier tipo de cámara, desde un smartphone hasta una DSLR.

En un día nublado la luz es diferente, es más tenue porque las nubes crean un tamiz delante del sol y es idónea para realizar retratos de personas o capturar detalles de la naturaleza como flores y plantas.

Los fenómenos climatológicos como las tormentas crean también luces inesperadas y se pueden aprovechar para sacar partido a fotografías de paisajes de naturaleza o urbanos.

ciclista sobre un paisaje en el que contrasta el color verde del suelo con las nubes grises del cielo

No obstante, como en casi todos los ámbitos, cada maestrillo tiene su librillo. Estos son pautas básicas que se deben poner en práctica y adaptar a nuestras necesidades para sacar el mejor partido a la luz y a nuestro equipo. Dependiendo de lo que queramos conseguir con nuestra foto habrá unas luces que nos beneficien y otras que nos perjudiquen y tener en cuenta este factor antes de salir a la calle con nuestra cámara puede marcar la diferencia entre hacer una foto mediocre y conseguir una foto original.


Paseo #2. El escenario imaginado

Esta tarde, cuando salí a mi ruta de running diaria, me coloqué los cascos para escuchar la playlist del segundo paseo del curso de Hello! Creatividad que comencé ayer, Un paseo por lo invisible. Después de ir pasando por todas las canciones, escuchando a penas unos segundos de cada una de ellas, he llegado hasta las primeras notas de Riverside (Agnes Obel). Ahí me he quedado para imaginar mi escenario.

Viajando dentro de un coche asomada a la ventana mientras el paisaje va moviéndose fuera. Seguimos un camino que no sé muy bien a dónde lleva pero el paisaje es conocido, familiar. Nadie habla pero suena la canción escogida. Pasan árboles, veo el cielo, el horizonte, un pájaro… Si miro a lo lejos nada se mueve. Si miro aquí cerca todo se difumina y desenfoca.

Cuando la canción avanza casi hasta el final, hemos llegado. Respiro.

Paisaje difuso y movido de árboles. La imagen simula lo que se vería desde un coche en marcha a toda velocidad
Un árbol mirado desde un coche en marcha. Se puede notar el movimiento y la velocidad por lo difusa que está la imagen
Se observa el asfalto y unos edificios al fondo. Imagen borrosa o difusa como si desde un coche se tratara
Cielo azul con sin una sola nube y con un pájaro volando justo en el centro de la foto
Paisaje de invierno. Se observan marrones y verdes de los campos de viñedos con el cielo azul como marco. La imagen está difusa.
Imagen ya sin movimiento de un campo lleno de hojas secas sobre el césped
Se observa la hierba verde y en la derecha unos rayos de sol de última hora de la tarde

The End apareció en mi pantalla

Es difícil tomar la decisión de cerrar una etapa. Es difícil terminar con algo a lo que te aferras como si fuera la única manera de seguir con vida y no te das cuenta de que el confort que te proporciona seguir con ello ya no es comparable al daño que te produce mantenerte en esa situación.

Tienes que decidir. Pero a mí no se me da muy bien tomar decisiones.

El camino se puede hacer muy difícil. Muchas vueltas a la cabeza. Muchas noches sin dormir. ¿Mejor quedarse así y no arriesgar?

Pero un día llega el momento. Das un paso atrás, respiras profundamente, miras con perspectiva y el final llega sin a penas dolor. Las historias se acaban para comenzar otras.

Ahora cierro una etapa y comienzo una vida. En breve llega el otoño, y estoy contenta porque he descubierto que es mi estación preferida. No el verano, no la primavera: el otoño. Seronda.

Ahora sí, en mi pantalla ha aparecido THE END.

Esta frase tiene su inspiración en un libro: Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END por Paula Bonet (LUNWERG EDITORES)

Detalle de una de las ilustraciones del libro de Paula Bonet
Detalle de una de las ilustraciones del libro de Paula Bonet

Estos últimos días en los que mi final de etapa ha llegado, he vuelto a leer algunos episodios de este libro, he descargado la playlist con su banda sonora y me he vuelto a adentrar en sus dibujos. Las historias, los trazos y líneas de sus ilustraciones, las texturas, la tipografía… te hacen sentir diferentes sensaciones, buenas y malas. A veces la protagonista eres tú. Otras veces sólo eres espectadora. Hojear, leer, pasar la página y descubrir una cita que te lleva a un autor que no conocías.

Me encanta el resumen de citas al final del libro: dibujos en pequeñas viñetas de cada portada del disco o del libro del texto citado.

Conocí el trabajo artístico y la trayectoria profesional de Paula Bonet hace unos meses y tras ver el vídeo promocional de su libro quise tenerlo en mis manos enseguida. Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END llegó a mi casa al poco tiempo de salir a la calle y no me ha defraudado.

Creo que Paula Bonet, claramente, acaba de trazar un un nuevo camino en la forma de ver la ilustración, ha logrado conectar con la gente de una manera fresca pero muy personal e íntima. Ha enganchado a un público fiel y que admira lo que hace.

THE END acaba de comenzar.

Imágenes del interior del libro de Paula bonet. El libro está apoyado sobre una mesa blanca y se observan dos tazas sobre ella
Detalle de la portada donde aparece el nombre de la autora.
Detalle de una de las ilustraciones del libro de Paula Bonet. Este dibujo coincide con el de una lámina que viene de regalo con el libro