El sábado 1 de febrero a las 15.30 salimos en coche hacia una localidad a 10 km de nuestra casa. Queríamos ver qué fotos surgían de una tarde de duatlón.

Aunque el sol escapaba tímidamente entre las nubes, en realidad hacía bastante frío y azotaba un viento infernal. Debía de ser por esto que los espectadores de la carrera eran tan sólo unos pocos. La tarde se prestaba más a pasarla al estilo “sofá y manta”. Pero esta esta vez no iba a poner excusas para salir de prácticas fotográficas. La luz era muy agradable y aunque el tiempo era desapacible me apetecía pasar un rato haciendo fotos.

Antes de comenzar la prueba los corredores deben depositar su material (bicicleta y accesorios) en la zona de boxes, donde existe un lugar reservado para cada uno de ellos. Una vez se da la salida los participantes realizan un primer segmento de carrera a pie tras el cuál entran en boxes para coger su bici y comenzar el segundo segmento de ciclismo. Al terminar el recorrido en bicicleta regresan para cambiarse y correr el último tramo a pie hasta la meta.

Durante, estos cambios de segmentos a los que se les llama transiciones, logré capturar algunas instantáneas de las salidas en bici. Uno tiene que ser rápido para seguir con la cámara a los corredores porque si estás despistado o has escogido un mal sitio para ver la prueba corres el riesgo de perder el “retrato-recuerdo” del amiguete, de la hermana o del marido. Este no fue mi caso, ya que precisamente no quería fotografiar a ningún participante en particular, de hecho me quise centrar más en los detalles impersonales de la carrera.

El recorrido en bicicleta suele realizarse por caminos o carreteras lejos de donde está el público así que aproveché esos momentos para hacer fotos de la parte tranquila de la prueba. En realidad, cualquier cosa es susceptible de ser capturada por la cámara, todo depende de la visión del que está detrás de ella.

Tras la última transición y una vez llegaron los primeros corredores a la meta decidimos que nuestra tarde de prácticas fotográficas deportivas y de viento mortal había concluido así que cogimos la salida, a toda prisa, para subirnos en nuestro coche y conducir hasta casa en busca de un té bien calentito y un sofá con manta incluída.

Paisaje de un pequeño cerro con unos niños que están viendo la prueba deportiva.
Detalle de una furgoneta con fundas de asientos floreadas
El sol del atardecer cae tímido entre las nubes
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Actualmente estoy centrada en la fotografía corporativa para marcas y profesionales y la compagino con sesiones lifestyle para familias y parejas. Puedes encontrarme por Instagram, Twitter o VSCO.